Números 21:4-7, narra como el pueblo de nuevo se levanta contra Elohim y contra Moisés – “Y habló el pueblo contra Elohim y contra Moisés: ¿por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?” – Y nos cuenta como Elohim quitó su protección del pueblo y envió serpientes que los mordían y murió mucho pueblo.
Israel había aguzado su lengua contra Elohim y cosecharon lo que sembraron. El desierto por donde Elohim llevó al pueblo es lleno de serpientes y escorpiones, pero esta es la única vez que se registra que el pueblo fue atacado por serpientes. YHVH siempre protegía al pueblo, pero en esta ocasión, retira su protección, su gracia y permite que sufran las consecuencias de sus acciones. ¿Cuántas veces nuestro amoroso Padre evita que suframos lo que merecemos por pura misericordia? Sin embargo, el hombre siempre persiste en rebelarse y cuestionar todo delante de YHVH. Israel se quejó por falta de comida y de agua. En incredulidad, ellos terminaron proféticamente confesando su destino – “para que muramos en este desierto” – Elohim les dio el cumplimiento de su falta de fe, serpientes que los mordieron y muchos murieron. No olvidemos que “la muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” – Proverbios 18:21. Lo mismo ocurrió cuando el pueblo se quejó por falta de carne – “habéis llorado a oídos de YHVH diciendo: ¡Quien nos diera a comer carne!... YHVH pues os dará carne y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a YHVH que está en medio de vosotros” – Números 11:18-20. YHVH siempre sabe que necesita Su pueblo. Pero aquellas cosas que ambicionamos o que tememos, YHVH permite que a través de ellas mismas suframos, por no creer que El es suficiente y sabe cómo cuidar de Sus hijos.