El estudio del Tabernáculo, la habitación de YHVH en medio de Su pueblo, es tan importante como la creación del mundo, la caída de Adán y Eva, la historia de Abraham y los primeros hebreos, o la historia de Jacob y el origen de las 12 tribus.
Cada diminuto detalle de su construcción, los implementos usados, las vestiduras usadas, los rituales que se llevaban a cabo y QUIEN los conducía, fueron delineados por YHVH, quien le exigió a Moisés que todo se hiciera de acuerdo al modelo mostrado en el monte. El sistema sacrificial esta cuidadosamente explicado, los animales apropiados para cada sacrificio, el propósito de cada sacrificio, como matar y procesar al animal, quien puede participar de la carne del animal y quién no, y mucho más. Ahora, tenga en cuenta que los escritores de los Escritos Apostólicos (Nuevo Testamento), asumían que los rectores de las cartas y de los evangelios, ya entendían el propósito de Tabernáculo y del sistema sacrificial. Ellos asumían que sus lectores ya estaban familiarizados con los puntos esenciales de la sociedad, tradición y adoración de Israel, incluyendo el Templo y sus servicios, los rituales de purificación, la historia de Israel, el matrimonio y la vida familiar, etc. Y, ¿dónde puede uno encontrar toda esta información si uno no vive en esa sociedad? Estudiando y entendiendo los record de dicha sociedad, y los estatutos que Elohim dio para gobernarla, es decir en el Tanaj (Antiguo Testamento). La Torah es toda acerca de instrucciones y de igual manera es el Tabernáculo y el sistema sacrificial. Nos enseña el propósito de Israel, la Santidad de YHVH, el terrible costo que fue necesario pagar por el perdón de nuestros pecados. El estudio del Tabernáculo es un deber de todo creyente que desee entrar en una relación íntima con el Padre. El Tabernáculo nos aclara, guía y muestra detalladamente el plan de redención de YHVH. No tener esta revelación, nos hace presa fácil del sistema religioso que solo busca controlar por medio de las medias verdades la vida espiritual del pueblo de YHVH – “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” – Mateo 23:13.