“Escoge, pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19)
Cuando YHVH hizo el pacto con su pueblo, dijo algo muy interesante. Dijo: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues la vida, para que vivas tu y tu descendencia”. Es sorprendente que concientemente algunas personas escogen la muerte. Pero eso es esencialmente lo que hacemos cuando no aceptamos a YHVH y Su palabra. Admito que el pecado puede ser muy atractivo y debido a los placeres que a corto plazo ofrece, no pensamos en las repercusiones que a largo plazo produce. Te pregunto, ¿has sido perdonado? O ¿estás sin esa esperanza, sin ese conocimiento de que tu pecado es perdonado? Hasta que no trates con el pecado, será como si hubieras levantado una muralla entre YHVH y tú. Podemos orar, podemos tratar de acercarnos a YHVH, pero el pecado con el cual no hemos tratado, debe ser confesado para que YHVH nos de el perdón que quiere que experimentemos.