Yeshua dijo que había sido enviado a: “pregonar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos” – Lucas 4:18. Pero en ninguna parte en las Escrituras leemos que formó un ejército y peleo contra los romanos para lograrlo.
El no hablaba de libertad física, hablaba de la libertad espiritual, la libertad de la esclavitud del pecado en la que se hallaba el hombre desde Adán. Pero cuando trato de explicarles la libertad que Él ofrecía no le entendieron – “Si vosotros permanecéis en mi Palabra (Torah), seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:31-32. La forma como YHVH nos hace libres, está claramente explicada en Ezequiel 36:26-27 – “Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – el Espíritu de YHVH dentro de nosotros es Su Torah en nuestro corazón. La Torah de YHVH es el Espíritu de YHVH, es la Palabra de YHVH, es Yeshua. Y la perfecta libertad es vivir bajo la Torah – “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” – Santiago 1:25. La Torah es la constitución de Reino de Elohim. Es el código de conducta que debe seguir el pueblo de YHVH. Es la ley de la libertad que nos lleva a recibir la promesa. Obedecer la Torah no es legalismo, es andar por el Camino de justicia. Yeshua dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15. Si alguien te dice que guardar la Torah es difícil o imposible, la Biblia dice lo contrario – “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti” – Deuteronomio 30:11. El Ruaj de YHVH dentro de nosotros nos capacita para obedecer. Ahora, no obedeces para ser salvo, obedeces porque eres salvo.