Escucha, oh YHVH mis palabras, considera mi gemir. Esta atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Elohim mío, porque a ti orare. (Salmo 5:1-2)
El rey David le pide a YHVH que escuche su oración usando tres frases diferentes. Le pide que vaya más allá del significado literal de sus palabras. Que mire lo que hay oculto en su oración, que considere sus pensamientos, aun cuando no llegue a expresarnos con palabras. Y por último le pide que escuche el sonido de su clamor – kol shavi = sonido de auxilio. Este versículo es poderoso. Oramos con nuestras palabras. Sin embargo, al mismo tiempo, tenemos pensamientos que nunca llegamos a expresar. Mas allá incluso de esos pensamientos, existen emociones y necesidades espirituales que tal vez ni nosotros mismos comprendemos, pero que YHVH percibe en el tono de nuestra oración y en el sonido de nuestra voz. YHVH escucha todo: nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Ya sea que nuestra oración surja de manera espontánea o que sea una oración escrita por nuestros padres hace generaciones. Si alguna vez sientes que te faltan palabras para expresarte en oración, recuerda que, siempre y cuando tu oración sea sincera y honesta, o que simplemente estes en la presencia de YHVH en silencio, gimiendo muy dentro de tu corazón por una respuesta, YHVH escuchara lo que hay en lo profundo de él. SHABBAT SHALOM