Luego dijo a Tomas: pon aquí tu dedo, y mira mis manos, y acerca tu mano, y métela en mi constado, y no seas incrédulo, sino creyente. (Juan 20:27)
Muchos dicen que la guerra entre Israel y Hamas termino y ahora podemos disfrutar de paz. Pero conociendo las creencias del islamismo radical y la visión bíblica de paz eterna, sabemos que esto es solo temporal. ¿Puede Israel recuperarse cuando aún tienen en su mente las familias, amigos brutalmente asesinados, los soldados que cayeron en la guerra, los matrimonios rotos, sus hogares destruidos? La verdad es, que nunca las cosas volverán a ser igual. Siempre llevaran las cicatrices de la guerra. Sin embardo el Evangelio de Juan nos muestra la belleza de las cicatrices en el cuerpo resucitado de nuestro Mesias dándole al mundo la redención. Aunque muchas cicatrices permanezcan, no tiene porque volvernos amargados, duros e incrédulos. Si le entregamos a nuestro Padre Celestial todas las heridas y cicatrices que tengamos convencidos de que, en Su gran amor, Él ha permitido que estas cosas nos acontezcan, entenderemos lo que dice Romanos 8:28 – Todo obra para bien, para aquellos quienes Le amamos. Pueden seguir siendo dolorosas, pero siempre nos recordaran el extravagante amor de YHVH por nosotros. Vosotros pensasteis mal contra mí, mas YHVH lo encamino a bien – Genesis 50:20.