Así dijo YHVH, no aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. (Jeremias 10:2)
Aunque Jeremias aquí se está refiriendo a la locura de adorar un ídolo, teológicamente el punto aplica también a la visión materialista del universo. Si YHVH no existe, tarde o temprano algo material se convertirá en un ídolo para adorar y servir. Y una vida sin YHVH, es por ende una vida donde se temerá a las cosas equivocadas. El mundo (gente) le teme, al colapso económico, la enfermedad, el calentamiento global, al ostracismo social, etc. En el mundo materialista, somos responsables de nuestro destino y eso es aterrador ya que el mundo se está desmoronando a una velocidad vertiginosa. Aunque no soy científica, puedo ver que la cosmovisión bíblica se asienta en bases científicas muy sólidas. Mas aun puedo ver que solo hay un temor que pone a todos los demás temores en su lugar. Si YHVH es tan sabio que creo el código más complejo del universo que funciona perfectamente, el ADN, entonces debe ser temido por encima de cualquier amenaza material. El Elohim del Universo, que pinta los más hermosos atardeceres, tan amoroso que diseño la relación padre-hijo, es digno no solo de ser temido sino también de todo honor y Adoración. Así, que, no temamos a lo que le teme el mundo, temamos al Elohim de Israel, nuestro Único Rey y Señor. SHABBAT SHALOM