Gota Diaria 07-06-2026

Escrito por Rocio Salazar

“Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22)

 

La diferencia entre el oir y hacer vs el saber, radica en la mentalidad de la persona.  Las Escrituras en su lenguaje original son producto de la mente hebrea.  Así que, la mentalidad hebrea de los tiempos bíblicos es bastante diferente a la mentalidad helenística occidental de la cual ha surgido la mayor parte de la teología de la iglesia.  La diferencia fundamental entre las dos mentalidades, está en el área del “saber” vs “hacer”.  La mentalidad hebrea está concentrada en la práctica, la griega en el conocimiento.  Para la mentalidad hebrea el objetivo final es una conducta correcta, para la griega el pensamiento correcto.  El deber y la conciencia estricta son las cosas más importantes para la mente hebrea, para la griega el juego espontaneo y luminoso de la inteligencia.  La mente hebrea exalta las virtudes morales, la griega las subordina a las virtudes intelectuales.  El contraste es entre la práctica y la teoría, entre el hombre moral y el intelectual o teórico.  Esto nos ayuda a entender más por que las iglesias cristianas están tan enfocadas en la ortodoxia doctrinal, a expensas de la obediencia a la Palabra.    Creer en Elohim y actuar éticamente deben ser inseparables… Elohim exige comportamiento correcto  más que cualquier otra cosa.  Fueron creyentes gentiles y judíos helenos conversos al Mesías, influenciados por la filosofía griega quienes intelectualizaron y sistematizaron la doctrina cristiana.  Peor aún, radicalmente cambiaron mucha de ella.  La mente griega ha abandonado la interpretación literal de las Escrituras para darle una interpretación alegórica, lo cual abre la puerta a miles de exposiciones que dejan al estudiante de las Escrituras, confundido y desorientado.  “Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim en la justicia y santidad de la verdad” – Efesios 4:23-24.