“Esfuérzate y se valiente; porque tu repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos… Nunca se aparte de tu boca este libro de la Torah… “(Josué 1:5-9)
En el versículo 5 YHVH le hace una promesa a Josué: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida”. Seguro que como en el tiempo de Moisés, habría rebeliones, retarían su liderazgo y tendría que pelear muchas guerras contra sus enemigos, pero YHVH le asegura que estará con él como estuvo con Moisés. YHVH le anima a esforzarse y le da instrucción sobre dos cosas en particular: 1. La Tierra y 2. La Torah. La tierra no iba a ser entregada en sus manos, Israel tendría que pelear por ella, tendría que hacer guerra santa guiada por YHVH contra los habitantes paganos que vivían allí. Todo lo que Israel tenía que hacer, era pelear y tomar posesión de ella. Lo segundo, Josué no podia apartarse de la Torah, y cuidar que Israel la observara. Iba a necesitar mucho valor porque al igual que con Moisés, muchos pelearían y confrontarían la verdad encarnizadamente. Hoy en día muchos somos confrontados, nos tildan de secta por seguir la Torah, nos acusan de haber abandonado la Gracia y volver a la esclavitud de la Ley (mala interpretación de la palabra Torah). No entienden que solo aquel que es libre puede recibir la Torah. Israel la recibió después de que salió de la esclavitud de Egipto. Nos acusan de legalistas y de cometer el pecado imperdonable, de tratar de volvernos judíos o peor aún, somos herejes por decir que Yahshua es judío. Es agotador a veces, pero YHVH nos pide que seamos valientes y que nunca se aparte de nuestra boca este libro – la Torah. La historia de Josué y la batalla por Canaán es un ejemplo de la batalla de nuestra vida en nuestro camino con YHVH hacia la Tierra Prometida.