“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de los ángeles” (Apocalipsis 3:5)
Como creyentes en Yeshua, creemos que el juicio ha sido hecho a través del sacrificio del Mesías – “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Elohim en Él” – 2Corintios 4:21. El es el cumplimiento del substituto de Isaac, como también es el Sumo Sacerdote de los sacrificios de Yom Kippur. Yeshua es la propiciación o expiación de nuestros pecados. “Y el es la propiciación por nuestros pecados” – 1Juan 2:2. Aquellos quienes tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, delante del Padre, somos declarados justos y nuestros nombres están inscritos en el “Libro de la Vida”. No creemos que seamos declarados justos por nuestras propias obras – “Nos salvo, no por obras de justicia que nosotros hubiéremos hecho” – pero eso no nos exonera de las obras. Yeshua dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos… entonces les declararé: Nunca os conocí apartaos de mí transgresores de la Torah” – Mateo 7:21-23. La vida es una prueba, y cada momento es irrepetible. Todo descuido en guardar los mandamientos de Elohim, es contado.
|