“Shema Israel: Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)
No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón. Él quiere que le demos todo lo que tenemos. Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El. Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey. Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El. Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida. YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David. Él quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él. Somos Sus hijos, y Él quiere una relación con nosotros. Él quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad. Toda la Escritura es acerca de relación y reconciliación. Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.