Gota de Amor - Octubre 8/2011

Escrito por Rocio Salazar





“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Isaías 44:22)


“A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación… afligiréis vuestras almas… es día de expiación para reconciliarnos delante de YHVH vuestro Elohim” -- Levítico 23:27-28. Se le llama el día de Yom Kippur. Es el día más importante de la fe judía. Es un día de contrastes, de tristeza y de gozo, de recompensa para el justo y castigo para el malvado. En este día el Sumo Sacerdote entraba al lugar Santísimo para rociar la sangre del cordero y hacer expiación por él, su familia y el pueblo de Israel. Cuando Elohim pido a Abraham sacrifica a Isaac – tipo y sombra del Mesías – le mostró que un día, YHVH mismo proveería el Cordero – “Elohim se proveerá de Cordero para el holocausto, hijo mío” – Génesis 22:8. “El siguiente día vio Juan a Yahshua que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Elohim, que quita el pecado del mundo” – Juan 1:29. Yahshua es el Cordero que ha hecho expiación por nosotros. El es el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec que entró una vez por todas al Lugar Santísimo y roció Su propia sangre para reconciliarnos con YHVH. “Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, vera linaje” – Isaías 53:10. Nuestro Yom Kippur tuvo lugar hace más de 2 milenios. Hoy es día de regocijo para quienes tenemos nuestra fe puesta en la obra de Yahshua y de tristeza por todos aquellos que aún no han llegado y siguen confiando en su propia prudencia.