“Muéstrame, oh YHVH, tus caminos; enséñame tus sendas” (Salmo 25:4)
Aquí estoy de nuevo Padre, de rodillas ante ti, llena de preguntas, y con un montón de peticiones que se que debo poner al final de la lista. No me he olvidado de que Tu eres el Elohim del Universo, el centro de mi vida, pero mi terco corazón está lleno de “`por que, por que” cuando solo debería haber “amen, amen”. Estoy cansada de pelear conmigo misma, necesito conocerte más, entender tus caminos, apropiarme de mi identidad en ti, me rindo, haz tu obra en mí, como sea, donde sea a la hora que sea, solo te pido valor para renunciar a todo lo que sea necesario para que tu voluntad en mi se cumpla. Yo sé que Tus escuchas mi clamor, mi llanto, mi queja, háblame ahora, muéstrame el camino, yo sé, que se, que se, que eres Tú quien llena mi soledad, calma mi angustia, y pone paz en mi corazón cuando creo que todo está perdido. Solo tú le das sentido a mi vida YHVH, por favor, Padre, haz tu obra en mí, haz tu obra en mí. Shalom