“Este es ni nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Éxodo 3:15)
El nombre de nuestro amado Creador ha sido removido de las iglesias por medio de la tradición. El hombre ha decidido que él sabe mejor lo que es bueno para él y para todos a su alrededor, solo hablamos lo que no ofenda, lo que suene aceptable, al fin y al cabo, ¿qué es un nombre? Y YHVH conoce nuestro corazón. El enemigo lleva siglos trabajando en la mente del hombre, desviándolo de su Creador y llevándolo sutilmente a la auto adoración en diferentes formas muy difíciles de descubrir. El enemigo se ha infiltrado en las iglesias, los hogares, los matrimonios, las escuelas, el gobiernos y para rematar, se ha infiltrado en las Escrituras haciéndole creer a los líderes que su propia interpretación es la correcta, es su revelación, ignorando que ninguna Escritura es de interpretación privada. “¿Hará acaso el hombre dioses para sí?” (Jeremías 16:20). El enemigo está en los seminarios, en la literatura, en nuestros pensamientos. La batalla por la mente continúa a lo largo de la vida del hombre y apela a la debilidad de la carne que siempre busca la comodidad y no quiere salirse de la zona de confort en cuanto a la fe. La mayoría de los llamados creyentes hoy en día, pertenecen al “club bendíceme”. Solo hay una manera de terminar este drama y solo hay un lugar a donde ir. A YHVH, el Eterno Elohim y su verdad.