“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Isaías 12:6)
Estos días son días de gran regocijo y gratitud. Estamos en la Fiesta de Tabernáculos y por siete días YHVH nos manda regocijarnos en El. Todos tenemos innumerables motivos para estar agradecidos con Elohim, pero creo que un motivo común a todos es la expiación y reconciliación que Yahshua ha hecho por nosotros. Generalmente empezamos nuestra relación con Elohim sabiendo que El ha hecho maravillas en nosotros y que somos recipientes de Su bondad. Todo lo que hicimos, fue abrir nuestro corazón cuando Su toque maravilloso llegó a nuestra vida. Luego, un día, nos dimos cuenta que éramos diferentes. Pero todo fue debido a Él, no porque nosotros hiciéramos algo extraordinario, pues sabemos que la salvación no es por obras, sino que es por fe en lo que Elohim hizo y continúa haciendo por nosotros y en nosotros. Pero, la otra cara de esta salvación dice: “la fe sin obras es muerta” – Santiago 2:20-26. En otras palabras, sin “hacer” no hay “salvación”. Ahora, lo que hacemos no nos salva, pero una vez salvos, empezamos a vivir de una manera que progresivamente refleja el carácter y la naturaleza de Elohim. A medida que crecemos en el conocimiento de YHVH, crece nuestra fe y empezamos a ser más como Yeshua y a hacer las obras que El hacía cuando estaba en la tierra. De esta manera conocemos quien es verdaderamente un creyente – “Por sus frutos los canceréis” – Mateo 7:16.
|