“Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos” (Levítico 19:19)
Elohim no aprueba las mezclas, vez tras vez les dijo a los hijos de Abraham, Isaac y Jacob, que no se mezclaran con las naciones vecinas, que no aprendieran de sus costumbres paganas, que no entraran en vínculos matrimoniales con ellos, y vez tras vez, el pueblo hizo todo lo contrario a lo establecido por YHWH, para su propia destrucción y detrimento. La práctica de la adoración pagana mezclada con la adoración a YHWH (“Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para YHWH”—Éxodo 32:5), fue un denominador común en Israel hasta que finalmente Elohim los expulsa de la tierra. ¿Que tenía que ver un becerro con YHWH? Absolutamente nada. Hoy en día, muchos creyentes, en nombre de la paz familiar, o por no verse raros ante sus amigos, contaminan su fe con los ídolos, y participan de actividades y fiestas a becerros de oro, representados en tradiciones y prácticas que para nada glorifican a YHWH. ¿Qué tiene que ver San Nicolás, papá Noel, un árbol lleno de luces, con Yahushua? Absolutamente nada, sin embargo, el mundo y con él una gran mayoría de creyentes acaban de contaminar la tierra. La soberbia del hombre no tiene límites. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” – no podemos mezclar el paganismo con la adoración a YHWH, son incompatibles. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Qué comunión la luz con las tinieblas? “…el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es kaddosh (santo/separado), sea kaddosh todavía” – Apocalipsis 22:11b.