“La salvación es de YHVH; sobre tu pueblo sea tu bendición” (Salmo 3:8)
Yahushua les dijo a sus discípulos que fueran mar adentro y echaran sus redes para pescar. Cuando lo hicieron, sus redes se llenaron de peces hasta el punto que se rompían. El propósito de Yahushua no era mostrarles que el negocio de la pesca era bueno, sino para revelarles el gran poder y amor del Padre. Los bendijo con una buena pesca para que quitaran sus ojos de los peces y se enfocaran en el gran llamamiento que tenía para ellos. Pedro lo entendió y cayó de rodillas delante de Él. Yahushua le responde: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres” – Lucas 5:10. Muchos se quedan enredados en las bendiciones, y de hecho, siguen al Mesías por la bendición, prosperidad y éxito. Pero el verdadero discípulo no se enfoca en las bendiciones del Señor, sino en el Señor de las bendiciones. Podemos regocijarnos en las bendiciones y dar gracias siempre por ellas, pero no quedarnos ahí, disfrutándolas y esperando más. Pongamos nuestros ojos en nuestro Maestro y en el llamado que tiene para nosotros. Cuando El ve que tenemos un corazón dispuesto y separado para Él, nos usará para cumplir su glorioso plan.