“Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos” (Proverbios 4:26)
La Biblia constantemente nos exhorta a andar por los caminos del Señor. Hoy nos exhorta a chequear el camino por donde andamos, porque no requiere de mucho para desviarnos. Una pequeña arena puede lastimarnos los pies e impedirnos caminar bien. Un pequeño hueco en el camino, puede hacernos caer. Nuestro corazón – sentimientos, amor deseos – dictaminan en gran manera nuestra forma de vivir, simplemente porque de alguna manera, nos las ingeniamos para hacer lo que nos agrada. Así que, tenemos que tener cuidado y vigilar que nuestros afectos nos lleven en la dirección correcta. Debemos poner límites a nuestros deseos, poner bozal en nuestra boca, freno en la lengua, cuidar cada paso que demos. No vayamos tras todo lo que veamos y que nos parezca bueno, porque puede no ser bueno para nuestro corazón y nuestro espíritu. Miremos siempre hacia delante, pongamos nuestros ojos en el objetivo principal, no tomemos desvíos tratando de acortar caminos. Los caminos del Señor son claros, llenos de paz y nos conducen al fin deseado por Elohim para nuestra vida.