“Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción” (Isaías 10:27)
Todos somos esclavos de alguien o algo. Muchos que creen ser libres, con frecuencia están atados por pecados esclavizantes, adiciones, lujurias, presiones y objetivos de auto-progreso que causan estrés y aun enfermedades. Algunos están atados a religiones o sistemas de creencias que dan la apariencia de bondad y verdad, pero en sí, nunca han roto con el reino de las tinieblas. Millones, están atados a sus pasados, a aquello que los lastimó cuando niños, otros a líderes o personas que los manipulan y abusan de ellos y de su ingenua confianza. Las ataduras destructivas involucran el alma, la mente, la razón, las emociones, el carácter y la voluntad. Isaías aquí está profetizando de nuestros días, cuando esas cosas que nos oprimían serían quitadas por el Mesías Yahshua, y entonces, como una nueva creación en el Mesías, nacidos del Espíritu, hacemos contacto con la eternidad y tenemos una relación directa y personal con nuestro Creador. Pero para vivir esta transformación y que el yugo de esclavitud sea quitado de nuestros hombros, tenemos que arrepentirnos primero, luego abandonar todas aquellas cosas, hábitos, manera de pensar y de vivir del reino de la tinieblas y abrazar el Reino de la Luz y separarnos para El viviendo bajo los parámetros establecidos por El en la Torah. No podemos abrazar el Reino de la Luz, sin abandonar primero el reino de las tinieblas.