“No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Elohim y con los hombres y has vencido” (Génesis 32:28)
Jacob fue implacable durante esta lucha y su perseverancia le cambió profundamente para siempre, de muchas formas. Fue herido y caminó cojo el resto de su vida, como una señal de la debilidad humana y su dependencia de YHVH. Se le dio un nuevo nombre, y con él, su identidad como príncipe de Elohim. ¿Cuántas veces las crisis y dificultades son usadas por YHVH para acercarnos a Él? La transformación interior que puede llevarse a cabo cuando pasamos por estas batallas y dejamos a YHVH obrar en nuestra vida es tan grandiosa, y solo Él sabe que esa es la única manera de llevarnos al punto donde Él puede moldearnos. El fruto y la bendición que puede resultar de esa lucha, es maravilloso. Y el poder estar tan cerca de YHVH así sea a través del dolor, con seguridad nos cambiara para siempre. Así, que si estás en medio de la lucha, no la dejes pasar hasta que recibas la bendición, el cambio y la victoria.