“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” (Levítico 17:11)
Estos diez días después de Yom Teruah, días de arrepentimiento, culminan con Yom Kippur o día de “Expiación”, de expiación nacional. Entender la idea del sacrificio y expiación con sangre hoy en día es difícil, uno se pregunta; ¿por qué YHVH requería sangre como el precio para restablecer nuestra relación con Él? Unos dicen que por el costo, el costo del sacrificio debía recordarnos que había que pagar un precio por el pecado. La desobediencia a Elohim degrada nuestra relación con Él y con los demás. Pero si miramos atrás a los tiempos cuando existía el Templo, vemos que el principio del sacrificio substitutivo era claramente comprendido como la única forma para restaurar el balance que la presencia del pecado había desequilibrado. El inocente actuaba como medio a través del cual “Shalom” (paz) era restablecida entre el pecador y YHVH. Para nosotros creyentes en el Mesías, ni los sacrificios en el Templo, ni ningún otro medio de reconciliación es necesario excepto la obra del Mesías, Quien, una vez por todas proveyó el sacrificio perfecto para reconciliarnos con YHVH. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” – Hebreos 10:14.