“Fíate de YHVH de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5)
La palabra prudencia no es la correcta traducción en este versículo, la palabra en hebreo es: Biynah que significa: entendimiento / conocimiento. Debido a que la desobediencia infecta la capacidad del hombre para percibir la diferencia entre el bien y el mal, es infructuoso tratar de separar el bien y el mal basados en nuestra propia colección de experiencias. Nuestro pensamiento es defectuoso. Necesitamos una guía segura y confiable. Salomón nos dice en este proverbio, que no dependamos de nuestro propio conocimiento, sino que dependamos de la guía de YHVH. El discernimiento divino nunca falla, así, que, mientras permanezcamos en el Camino de la Torah, no podemos equivocarnos. La mayoría de la gente dice saber lo que es bueno y lo que es malo. Pero se nos ha instruido a resistir la tentación de caer en línea con el discernimiento de los hombres. Sabemos a donde nos lleva. Cuando no hay autoridad, la opinión de cada hombre se convierte en la próxima verdad. YHVH no nos ha dejado en un desierto moral. El nos dice claramente lo que es bueno y lo que es malo. Por eso es que debemos depender de El completamente en todo y para todo. Nuestra tendencia natural, es optar por el pluralismo que le permite a todos proclamar discernimiento. Nos gustaría hacer lo que queremos. Pero el gobierno Divino no permite esta moralidad múltiple. Hay un Camino recto y estrecho. Puede que no sea fácil de seguir, pero todo lo que tenemos que hacer es confiar en YHVH y obedecer.