“… Ya no vivo yo, más vive el Mesías en mi” (Gálatas 2:20)
Creo que la mayoría de nosotros no tenemos la más mínima idea de lo que este versículo verdaderamente significa. Lo repetimos, lo aprendemos de memoria y hasta creemos que lo practicamos, pero déjeme descifrarlo. Es como si el Mesías nos preguntara: ¿“Aceptas que incorpore tu ser al Mio, te convierta en parte de Mi cuerpo, negarte a ti mismo como un ser independiente y dejarme vivir en ti de aquí en adelante y que seas crucificado conmigo (Gálatas 2:20), enterrado conmigo (Romanos 6:4), y participar de mis padecimientos (Filipenses 3:10)? ¿Quieres convertirte en mi compañero de trabajo para la salvación de la humanidad, aliviando los sufrimientos cumpliendo en tu carne lo que falta de mis aflicciones (Colosenses 1:24)? Mi presencia en ti, hara que los verdaderos frutos de Mis heridas aparezcan en tu alma. ¿De verdad crees que ya no vives tú, más vive Yahushua en ti? Selah