“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es el Mesías, ya fue sacrificada por nosotros” (1Corintios 5:7)
La Pascua es un tiempo especial para agradecer y adorar a YHVH. Darle gracias por habernos liberado de la esclavitud, por hacernos un pueblo libre para El. Muchas preparaciones se llevan a cabo para la celebración de la Pascua. La casa debe limpiarse completamente. No debe haber levadura en ninguna parte. Después de la primera semana del año, todo se enfoca hacia la Pascua. El día 14 se lleva a cabo una ceremonia especial llamada: Bedikat Khameytz (búsqueda de levadura). Empieza la búsqueda de levadura por toda la casa y lo que se encuentre se saca de la casa y se quema. Para el creyente, la levadura es signo de pecado, nuestra casa (corazón) debe ser limpiada de toda levadura, de todo hábito que ensucie nuestro corazón y nos impida celebrar la Pascua con un corazón limpio lleno de gozo y agradecimiento hacía nuestro Creador. Debemos ser luz para el mundo y nada debe empañar esa luz. Es mi oración que está Pascua sea llena de esas riquezas espirituales que nos acercan más y más a YHVH, que nuestra relación con nuestro Mesías Yahshua, nuestro Cordero Pascual sea más íntima. Celebremos la Pascua como masa nueva, con un corazón dispuesto a recibir todo lo que nuestro Padre Eterno quiera enseñarnos y revelarnos a través de estas maravillosas citas que vamos a tener con Él.