“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto… con todo yo me alegraré en YHVH, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habakuc 3:17-18)
Todos, en algún momento de la vida, tenemos uno de esos días en que todo sale mal. El despertador no suena, no hay agua caliente para bañarte, un accidente bloqueo el tráfico y llegaste tarde al trabajo, el jefe está de mal humor y nada le agrada, luego recibes una llamada que tu casa se inundó, cuando llegas en la noche tu esposo(a) está que te pide el divorcio porque todo es culpa tuya y ya cuando logras irte a la cama, solo puedes decir: gracias, Señor se acabó este día. Este no era el caso de Habakuc, su situación era verdaderamente desastrosa, no había alimento, las cosechas se habían dañado, habían perdido todo el ganado, el país estaba sumido en un completo caos, sin embargo, Habakuc encuentra motivos suficientes para alegrarse a pesar de las circunstancias. Pidámosle a YHVH que cuando estemos pasando por situaciones difíciles podamos ver todo lo que vio Habacuc y así clamar igual que él: “con todo, yo me alegraré en YHVH, me gozaré en el Dios de mi salvación, YHVH, el Señor es mi fortaleza”. Y que pase lo que pase nada ni nadie pueda robarnos el gozo que solo la confianza en nuestro amado Padre Celestial puede dar.