“Entonces Moisés se volvió a YHVH, y dijo: Adonai, ¿Por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado al tu pueblo” — Éxodo 5:22-23
La historia del Éxodo es una historia de milagros, sin embargo, al principio cuando Moisés aparece por primera vez ante Faraón para pedirle que libere al pueblo, éste en vez de liberarlo, lo oprime más. El pueblo se enfurece contra Moisés, le preocupaba más enfurecer a su verdugo que su libertad. Estaban tan acostumbrados a su esclavitud, que no querían ser perturbados, aunque la libertada estuviera a la mano, no podían percibirla. Había un precio temporal que pagar, trabajo más duro y presión, pero esto era solo el escenario para la liberación final. Lo mismo pasa con el pueblo hoy; se dice que “La parte más oscura de la noche es justo antes del amanecer”, pero nadie quiere pagar el precio, nadie quiere ser perturbado, movido de su zona de confort, ni quiere ver la realidad de su falsa libertad, camuflada en un sinnúmero de grilletes que lo hacen más esclavo que al mismo pueblo hebreo en Egipto. No es paja para ladrillos, ni látigos de capataces malvados; es ambición, poder, fama, drogas, sexo, una carrera desenfrenada sin ningún norte, que al final deja el corazón del hombre vacío, frío como un témpano, sin valores, sin ilusión. No se acostumbre a este tipo de esclavitud, busque la libertad que solo YHVH puede dar. Anhele una vida de victoria sobre todos estos flagelos que controlan el mundo, anhele ser libre y vivir la vida que YHVH ha preparado para usted. Shalom