Gota Diaria 30-12-2024

Escrito por Rocio Salazar

“Y de allí me declarare a ti, y hablaré contigo” (Éxodo 25:22)

 

Las conversaciones repetitivas, rutinarias hacen que uno pierda el interés.  Orar es conversar con nuestro Padre Celestial y si reducimos nuestra conversación a una fórmula o rutina, tarde o temprano vamos a perder el deseo de hablar con Él, o terminamos volviéndonos religiosos, solo preocupados por cumplir con nuestras actividades religiosas, ortodoxos llenos de rituales repitiendo frases huecas donde el corazón no tiene arte ni parte y ya se le ha olvidado lo que significa, derramar su alma delante de YHVH.  La vida de oración es una vida de comunión.  Es una comunicación de doble vía, donde uno habla y el otro escucha y viceversa.  Elohim quiere hablar, quiere ser escuchado, no solo escuchar.  La oración no es una herramienta para obtener favores de YHVH, es el medio que El escogió para comunicarse con Su pueblo y quiere que nuestro corazón este en silencio, que el ruido del mundo, el silbido de la duda y el susurro del temor se acallen y lo escuchemos.