“Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Adonai y Salvador Mesías Yahushua” (2 Pedro 3:18)
Vida es crecimiento y desde el momento de la gestación se inicia el proceso. Nuestra vida inicialmente es una total dependencia, de la madre en el vientre, de los padres en nuestra niñez y adolescencia, pero llega un momento en que dejamos de depender y empezamos a valernos por nosotros mismos y nos vamos de casa. La vida espiritual, por el contrario, la iniciamos por lo regular independientes y lejos de casa, y el plan de Elohim es atraernos de nuevo a Él y a una total dependencia de Su guía. Mientras que el permanecer en casa esperando ser suplidos por nuestros padres hasta la vejez, significa inmadurez, permanecer en casa al lado del Padre Celestial es lo que nos lleva a la madurez espiritual. Necesitamos crecer y para ello debemos ser totalmente dependientes de YHVH. ¿Significa que nos volvemos ineptos? No, significa que aprendemos a obedecer, a descansar en la sabiduría de Elohim, a no actuar independientemente de Él, a creer que quien nos creó sabe lo que es mejor para nosotros y nos guiará a través de nuestro peregrinaje.