“Te he amado con amor eterno, por eso en mi compasión te traigo a mí” (Jeremías 31:3)
¿Cómo cambiamos? ¿Cómo somos hechos nuevos? ¿Es a través del esfuerzo personal, o tomando decisiones, o cambiando de dieta y vestuario, o visitando un consejero, o uniéndonos a un grupo religioso? ¿O cambiamos por medio de un milagro de la compasiva intervención de YHVH en nuestra vida? Ezequiel 36:26-27 nos explica claramente la intervención divina en la vida del hombre — “Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Ruaj, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra”. Esto es una cirugía de corazón abierto, donde YHVH le quita al hombre el corazón de piedra y le da un corazón de carne (mente renovada con Su Ruaj). Y luego procede a llenar el corazón (mente) de lo que el hombre necesita para vivir una vida recta delante de Él. A través del Ruaj Hakoddesh, pone dentro del hombre Su Tora para que andemos en Ella y pongamos por obra sus instrucciones. La obra de YHVH en nosotros es en el corazón, no en nuestra estructura física. Tratar de cambiar por medio de esfuerzos humanos, es lo que la religión promueve, pero lo que YHVH quiere es una relación íntima, transformadora — “Este pueblo he creado para mí: mis alabanzas, publicará” — Isaías 43:21.