“¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados” (Cantares 2:8)
Solo hay un punto donde podemos oírlo y es donde nuestro espíritu se conecta con Su espíritu. Ahí es donde podemos escuchar la voz de Dios hablando a nuestro corazón. No es fácil. Es como conectarnos a Internet y encontrar cientos de obstáculos que interrumpen la conexión. Otras voces en la línea. Tal vez basura tratando de entrar, o fallas en el disco duro o mala instalación, o contraseña incorrecta, es sorprendente la cantidad de cosas que pueden dañar la comunicación. Pero más sorprendente aun, es el hecho de que podamos conectarnos con nuestro Padre Celestial quien habita el tiempo y el espacio y que conoce el fin desde el comienzo. Nuestra contraseña es Yahshua. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Necesitamos conocer las Escrituras para tener la conexión correcta y abrir nuestro corazón para recibir todo lo que Elohim tiene para nosotros. Pero el Creador no está limitado a medios de comunicación, El usa lo que quiera, puede hablar en una zarza ardiendo, en un susurro, un ángel, un sueño, aun el mismo Internet, todo lo que Él demanda de nosotros es un espíritu abierto para escuchar.