“Estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… podrá separarnos del amor de Elohim” (Romanos 8:38-39)
El otro día, un canal de noticias empezó su emisión con el siguiente dicho: “Toda la riqueza del mundo es ineficaz contra la fuerza y poder de la naturaleza”. Desde principio de este año en particular parece que la naturaleza como decimos en mi país, “sacó la mano”, es decir se cansó. Según los líderes mundiales el calentamiento global por los abusos del hombre es la causa de todos estos desastres. No dudo que sea una de ellas, pero no es la principal. La causa principal y que nadie quiere afrontar, es la condición moral del hombre. “Maldita será la tierra por tu causa” le dijo Elohim a Adán cuando éste se apartó de Él. Pero luego hizo la promesa de sanar la tierra si el hombre busca a Elohim, 2Crónicas 7:14. Pero ir a Elohim no es la solución que el hombre está buscando, aunque es comprobado que en casos de desastres naturales, la riqueza no ha sido protección de nadie. No sabemos que nos depara este día, o la próxima semana, mes o año, el desastre puede aparecer en cualquier momento, y ninguno de nosotros está totalmente exento de ser parte de él. Ahora, debemos estar convencidos que si algo así nos pasara, nada de eso puede separarnos del amor de YHVH. Mientras nuestra seguridad y confianza esté puesta en El, no debemos temer.