“Espera, oh Israel en YHVH, desde ahora y para siempre” (Salmo 131:3)
YHVH contesta la oración de tres formas, si, no, o, aun no. El aun no, parecer ser la más temida, más que un rotundo no. Sin embargo la paciencia es un principio bíblico que las Escrituras enfatizan una y otra vez en los Salmos y en las Cartas. Esperar a que YHVH abra una puerta siempre es más sabio que intentar abrirla por nosotros mismos, aun cuando la espera sea larga. Abraham vivió 25 años con un, aun no y después de ese cuarto de siglo, llegó el si. Mientras tanto, Abraham y Sara idearon su propio plan para obtener un heredero a través de Agar la sierva de Sara, tal vez creyendo que le estaban ayudando a YHVH a cumplir su promesa, pero en realidad estaban desobedeciendo y dicho acto trajo angustia al pueblo de YHVH hasta el día de hoy. Nuestra paciencia le da a YHVH la oportunidad de preparar todo al otro lado de la puerta. Si persistimos en forzar la entrada, no nos va a gustar lo que encontremos al otro lado, pues no hay nada ahí que satisfaga nuestra necesidad, es en el tiempo de YHVH que la puerta se abre y las bendiciones halladas nos revelarán que valió la pena haber esperado.