“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:12)
El conflicto espiritual es permanente. Constantemente somos atacados por diferentes frentes de los cuales todo creyente debe estar consciente si quiere vivir una vida victoriosa y agradar a YHVH. Primero, debemos reconocer que tenemos un enemigo interno. Por su naturaleza caída el corazón del hombre no busca a YHVH, es el Ruaj quien nos atrae a YHVH. Sin embargo, aun después de nuestra conversión hacemos lo incorrecto y continuaremos haciéndolo hasta que entendamos que el enemigo número somos nosotros mismos (“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” Jeremías 17:9) y que la única manera de lidiar con este conflicto es sometiéndonos a YHVH. También hay un enemigo externo: el sistema y toda su maquinaria que apela casi siempre con éxito a nuestros sentidos y gustos y nos aparta del camino de YHVH. Las Escrituras nos dicen: “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1Juan 2:15). Y para completar, tenemos a Satanás cuyo único objetivo es atacar a Yeshua y lo hace a través de su pueblo. Sabemos que jamás vencerá, pero mientras pueda tratará de hacernos el camino difícil.