“Porque el hiere, pero venda la herida; golpea, pero trae alivio” (Job 5:18)
Suena paradójico, ¿no? Pero así es y no debe de extrañarnos porque es lo mismo que nosotros hacemos con nuestros hijos. Los reprendemos por su propio bien, pero los amamos, cuidamos, y sanamos su corazón con besos y caricias. YHVH no obra diferente, de hecho, somos creados a su imagen y semejanza, somos nosotros quienes imitamos su proceder porque queramos admitirlo o no, es la mejor forma de educar y disciplinar. ¿Estas pasando por una prueba, tribulación o angustia? Él lo está permitiendo, es una de esas heridas o golpecitos suyos, para formar nuestro carácter y mostrarnos su gloria si confiamos en él. Duele, pero créeme saldrás como el oro, puro y refinado.