“Porque no adorarás a ningún otro dios, porque el Señor, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso”. (Éxodo 34:14)
Un reino solo puede tener un rey. Las naciones solo tienen un presidente o primer ministro. Y el hombre no puede servir a dos señores (Mateo 6:24). A lo largo de nuestra vida, nos enfrentamos a esta prueba: ¿obedeceremos a YHVH o nos permitiremos usurpar el trono que por derecho le pertenece? Ésta es una prueba seria. En varios lugares de las Escrituras el Señor se describe a sí mismo como celoso. No está dispuesto a que tengamos lealtades divididas. Los israelitas enfrentaron una prueba de confianza que los llevó a la obediencia (o desobediencia) cuando fueron sacados de la esclavitud en Egipto. Vieron la división del Mar Rojo, cruzaron sobre tierra seca y luego observaron cómo el ejército egipcio era tragado por ese mismo mar (Éxodo 14:13-28), ellos eligieron y sufrieron las consecuencias de su elección. Nosotros nos enfrentamos a esta prueba todos los días, cada que debemos tomar una decisión debemos elegir obedecer o hacer las cosas a nuestra manera. Cada que optamos por la segunda estamos usurpando el trono de YHVH y estamos expuestos a las nefastas consecuencias que trae un reino dividido donde no hay respeto ni obediencia a la autoridad. Escoge hoy a quien servir. Lo único que debemos hacer es escuchar atentamente la voz del Señor y luego hacer lo que Él pide.