“Sepultados juntamente con El... para que... así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4)
Nadie llega a la experiencia de la santificación (separarse) sin pasar primero por su propio funeral, el “funeral blanco” – el entierro de su viejo hombre. Si nunca has tenido en tu vida la crisis de la muerte, la separación no es más que una visión. ¿Crees que ya llegaste a tus últimos días? Tal vez has llegado a ellos muchas veces pero sólo emocionalmente, ¿o has llegado de verdad a ellos? ¿Ya tuviste tu funeral blanco? O ¿estás haciéndote el tonto con tu alma? ¿Hay algún lugar en tu vida marcado como el último día, ese lugar o incidente que recuerdas con gratitud extraordinaria como el que te llevo a morir? Fue ahí cuando tuviste tu funeral y donde hiciste ese acuerdo con YHVH.