“Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2)
Hace unos años, pasando por una situación adversa, entre a una capilla a orar y todo lo que dije fue: Señor, me echare a llorar en los hombros de la primera persona que entre por esa puerta, no me importa quien sea ni como se llame. Pero ella fue más rápida que yo, y cuando menos lo pensé, estaba llorando sobre mis hombros y yo estaba consolándola. Fue muy impactante, de pronto me olvidé de mi problema y sentí como mientras yo la consolaba, YHVH me consolaba a mí. Desde entonces, le pido a YHVH que mis hombros sean útiles a alguien y pueda llorar en ellos. Cuando nos preocupamos mucho por nosotros mismos no podemos ver la necesidad ajena, por eso YHVH tiene que ponernos en situaciones como esas para sensibilizarnos y enseñarnos a ayudar a otros.