Gota Diaria 25/03/2023

Escrito por Rocio Salazar

“Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el Día de Reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal” – Isaías 56:2 

Es fácil caer en esclavitud sin darse cuenta. Así como se es esclavo del pecado, también se puede ser esclavo de las cosas del mundo que aparentemente son buenas. Así como se es esclavo del cigarrillo, de las drogas, se puede ser esclavo del trabajo. El Shabbat es un regalo de Elohim para sus hijos. Es un tiempo de descanso de las cosas del mundo y de comunión con nuestro Creador. Muchos se enorgullecen de ser hacedores de la Palabra, de creer en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, claman las promesas de sanidad, restauración, prosperidad, poder espiritual y autoridad en el Nombre de Yahushua y con valentía proclaman la Palabra a muchos, pero... ¿qué les pasó con el cuarto mandamiento? ¿Cuándo los diez Mandamientos se convirtieron en nueve? “… y a los hijos de los extranjeros que sigan a YHVH para servirle, y que amen el nombre de YHVH para ser sus siervos; a todos los que guarden el Día de Reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” – Isaías 56:6-7. ¡Shabbat Shalom!