“Si oyeren y le sirvieren, acabarán sus días en bienestar y sus años en dicha” (Job 36:11)
No podemos oír la voz de nuestro Creador si no paramos el ruido que hay en nuestra mente. El ruido producido por nuestros propios deseos, por el sistema y sus engaños, por nuestro sistema religioso que nos ofrece una relación con YHVH en paquete, porque es imposible tener una relación con YHVH si no lo escuchamos y YHVH no va a violentar nuestro corazón si persistimos en escuchar otras voces diferentes a la Suya. Ahora, recordemos que lo que permitamos en nuestra mente, como alimentemos nuestro corazón, va a moldear nuestra vida, ya se el sistema, o la voz de YHVH. Tenemos que elegir que vamos a oír, que vamos a comer. Debemos tener determinación y escoger escuchar a YHVH, porque si no lo hacemos, el mundo no nos va a preguntar que queremos escuchar, el tomará la decisión por nosotros. No podemos servir a dos señores. No podemos vivir con todo el ruido del sistema en nuestra mente y pretender escuchar la voz de YHVH.