Gota de Amor - Febrero 13/2012

Escrito por Rocio Salazar

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.  Ojala fueses frío o caliente” (Apocalipsis 3:15)


Creo que la mejor manera de saber si somos fríos o calientes es analizando dos instrumentos que tienen que ver con la temperatura, el termómetro y el termostato.  El termómetro, mide la temperatura del ambiente o entorno, no tiene conexión con ningún otro instrumento y no tiene poder para hacer el ambiente frío o caliente, solo refleja el medio ambiente y se ajusta a él.

El termostato se parece a un termómetro, pero no actúa individualmente, tiene conexiones y tiene poder para hacer en ambiente frío o caliente, según se requiera.  El termostato cambia el ambiente, hace algo por el entorno.  La personalidad del creyente termómetro es como el camaleón.  Se ajusta y transige.  Toma la temperatura espiritual del entorno o grupo en el que se mueve, refleja ese ambiente y no hace nada para cambiarlo.  Aunque en los momentos de soledad, fuera de la presión del grupo, busca a Elohim, no tiene el amor suficiente para establecer el Reino donde quiera que vaya.  La personalidad del creyente termostato, es de liderar y transformar.  El no se ajusta al estatus quo de nadie, no es indulgente, se preocupa por el entorno y sus condiciones y usando las conexiones que tiene procede a provocar cambios, enviando oraciones al cielo, creando ambiente de oración y compromiso donde hay  tibieza.  La pregunta ahora es: ¿Eres un termómetro o termostato?