Creo que la mejor manera de saber si somos fríos o calientes es analizando dos instrumentos que tienen que ver con la temperatura, el termómetro y el termostato. El termómetro, mide la temperatura del ambiente o entorno, no tiene conexión con ningún otro instrumento y no tiene poder para hacer el ambiente frío o caliente, solo refleja el medio ambiente y se ajusta a él.
El termostato se parece a un termómetro, pero no actúa individualmente, tiene conexiones y tiene poder para hacer en ambiente frío o caliente, según se requiera. El termostato cambia el ambiente, hace algo por el entorno. La personalidad del creyente termómetro es como el camaleón. Se ajusta y transige. Toma la temperatura espiritual del entorno o grupo en el que se mueve, refleja ese ambiente y no hace nada para cambiarlo. Aunque en los momentos de soledad, fuera de la presión del grupo, busca a Elohim, no tiene el amor suficiente para establecer el Reino donde quiera que vaya. La personalidad del creyente termostato, es de liderar y transformar. El no se ajusta al estatus quo de nadie, no es indulgente, se preocupa por el entorno y sus condiciones y usando las conexiones que tiene procede a provocar cambios, enviando oraciones al cielo, creando ambiente de oración y compromiso donde hay tibieza. La pregunta ahora es: ¿Eres un termómetro o termostato?