Gota Diaria 24/06/2022

Escrito por Rocio Salazar

“Y alzarás el Tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte” (Éxodo 26:30) 

El estudio del Tabernáculo, la habitación de YHVH en medio de Su pueblo, es tan importante como la creación del mundo, la caída de Adán y Eva, la historia de Abraham y los primeros hebreos, o la historia de Jacob y el origen de las 12 tribus.  Cada diminuto detalle de su construcción, los implementos usados, las vestiduras usadas, los rituales que se llevaban a cabo y QUIEN los conducía, fueron delineados por YHVH, quien le exigió a Moisés que todo se hiciera de acuerdo con el modelo mostrado en el monte.    Ahora, tenga en cuenta que los escritores de los Escritos Apostólicos asumían que los lectores de las cartas y de los evangelios, ya entendían el propósito de Tabernáculo y del sistema sacrificial.  Ellos asumían que sus lectores ya estaban familiarizados con los puntos esenciales de la sociedad, tradición y adoración de Israel, incluyendo el Templo y sus servicios, los rituales de purificación, la historia de Israel, el matrimonio y la vida familiar, etc.  Y, ¿dónde puede uno encontrar toda esta información si uno no vive en esa sociedad?  Estudiando y entendiendo dicha sociedad, y los estatutos que Elohim dio para gobernarla, es decir la Torah.  La Torah es toda acerca de instrucciones y de igual manera es el Tabernáculo y el sistema sacrificial.  Nos enseña el propósito de Israel, la Santidad de YHVH, el terrible costo que fue necesario pagar por el perdón de nuestros pecados.  El estudio del Tabernáculo es un deber de todo creyente que desee entrar en una relación íntima con el Padre.  El Tabernáculo nos aclara, guía y muestra detalladamente el plan de redención de YHVH.  No tener esta revelación, nos hace presa fácil del sistema religioso que solo busca controlar por medio de las medias verdades la vida espiritual del pueblo de YHVH – “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” – Mateo 23:13.