“Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa” (Deuteronomio 26:5)
La Pascua está cerca, y con ella viene la Fiesta de Panes sin Levadura, Primeros Frutos, fiestas todas que nos lleva a recordar no solo nuestra liberación, sino toda la historia de un pueblo que contra todo pronóstico sigue existiendo. Cuando el pueblo llevaba los primeros frutos al Templo, recitaban este versículo dándole gracias a YHVH por haberlos llevado a la tierra de Israel. También lo repiten a sus hijos durante la Pascua y todos los días de los Panes sin Levadura, para que nunca olviden quiénes son y que lo que son se lo deben a YHVH. “Cuídate de no olvidarte de YHVH, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” – Deuteronomio 6:12. Nosotros también fuimos esclavos y esta Pascua nos recuerda quiénes somos y que lo que somos se lo debemos a YHVH quien nos ha hecho libres por medio de nuestro cordero Pascual – Yahushua. Nunca olvidemos de donde fuimos sacados – “Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y YHVH nos sacó de Egipto con mano poderosa” – Deuteronomio 6:21.