“Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmo 119:71)
Todos a veces tenemos crisis de fe, no que cuestionemos si Yahushua es nuestro salvador que murió para darnos vida eterna, sino en medio de la prueba, cuando te sientes agotado por el dolor, cuando oras pidiendo alivio, buscando a YHVH con lágrimas, pero el dolor continúa, y entonces piensas por qué no hay respuesta a tu oración, Por qué tanto sufrimiento; sabes que YHVH puede sanarte con solo decir la palabra, y entonces, te preguntas. ¿hasta qué punto necesitas ser quebrantado para ser completamente transformado? Como dijo una vez C.S. Lewis: "No hay la más mínima duda de que YHVH quiere lo mejor para nosotros, pero… ¿qué tan doloroso es lo mejor?” Cuando Yeshua proclamó victoriosamente: "Consumado es", justo antes de morir en el madero, sabía que sus seguidores experimentarían un proceso de purificación, un fuego refinador y un tiempo en el horno del alfarero. ¿Confiaremos a YHVH nuestro dolor y nos someteremos a su voluntad, o lo maldeciremos como le dijo la mujer a Job y moriremos sin esperanza? Dios no permita que nos demos por vencidos.