“La voz de mi Amado, he aquí, El viene” (Cantares 2:8)
¿Cuántas veces le hemos dicho al Señor; “haz lo que sea Señor para que mi vida, mi corazón y todo mi ser, vuelva a arder por ti? Es horrible sentir que, en alguna parte del camino, tomamos el rumbo equivocado o descuidamos nuestra relación con Él y como consecuencia, estamos cruzando valles de sombra de muerte no planeados por YHVH y que, en lugar de ayudar a nuestro crecimiento, nos alejan de Él. Pero cuando nuestro corazón empieza a sentir la angustia de la ausencia, y se quebranta delante de Él, cuando nos postramos delante de Su presencia y gemimos, esos gemidos hacen que las arpas en el cielo se llenen de música y nuestras lágrimas sean tomadas por YHVH y enjugadas y entonces Él contesta nuestra oración, Su corazón se abre al nuestro y de nuevo lo llena de Él. No hagamos esperar al amor, no dejemos pasar el tiempo sin estar en intimidad con Él