“Mírame y ten misericordia de mí” (Salmo 25:16)
Nadie conoce la misericordia hasta que no la ha necesitado. La misericordia no es compasión, ya que la compasión no se involucra solo se duele; no es lástima, ya que la lástima juzga y puede ser indiferente. La misericordia solo puede ser movida por un inmenso amor, y solo la conoce quien la ha necesitado. Es imposible agacharnos a recoger a alguien, sino conocemos el piso. Es imposible tender la mano cuando nuestra propia justicia nos ha dejado mancos. Es imposible dar un abrazo, cuando nuestra religiosidad nos mutiló los brazos. Pidámosle a YHVH que nos enseñe que significa “misericordia quiero, no sacrificios”, que nos ayude a mirar con Sus ojos y así poder ayudar a restaurar a alguien y decirle; YHVH te ama y yo te amo.