Gota Diaria Septiembre 16/2021

Escrito por Rocio Salazar

“Aunque los aventé con aventador hasta las puertas de la tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo desbaraté, no se volvieron de sus caminos” (Jeremías 15:7)

 

Aventar = Zara = dispersar.  Aventar el trigo, era un evento en la vida del pueblo.  Lo hacían para separar el grano bueno del malo.  En el Tanaj, se usa la palabra “zara” con dos propósitos, para purificar y para castigar.  Ya sea que el pueblo fuera aventado (esparcido) para purificación o como castigo, ambos provenían de Elohim.  Por naturaleza, el ser humano se resiste a la dispersión.  Nos gusta permanecer junto a aquellos que amamos o con quienes compartimos la misma creencia, pasión o intereses.  Pero YHVH tiene otros propósitos y a veces nos dispersa, nos separa, nos deja solos, porque quiere que aprendamos a depender solo de EL.  Servimos el mismo Elohim de Abraham, y así como él fue llamado a abandonar todo aquello que amaba y en donde se sentía cómodo, nosotros a veces debemos dejar la zona de confort y aceptar lo que YHVH pone frente a nosotros, ya sea la soledad o el abandono de lugares o personas, para poder crecer en El y menguar nosotros.  Otras veces, YHVH tiene que esparcirnos para corregirnos porque nos resistimos a abandonar aquello que nos separa de EL.  Pero cualquiera que sea la razón de aventarnos y dejarnos solos, lo hace con el propósito de llevarnos a la obediencia y algunas veces llegar ahí, conlleva crisis y dolor.  Shalom.