“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6)
Blaise Pascal dijo: “Hay dos tipos de personas, santos que saben que son pecadores, y pecadores que se creen santos”. Muchos consideran el orgullo como una virtud, pero es todo lo contrario, es una enfermedad letal que fundamentalmente distorsiona la realidad y se manifiesta de formas muy sutiles; puede inflar tu autoestima o ponerla por el piso. La única manera de despertar a la realidad y a la verdad es en la presencia de Elohim. Y la mayor realidad es que siempre, creamos o no, estamos en Su presencia, porque Su gloria llena toda la tierra. Así que, debemos ser conscientes de que todo lo pensamos, decimos o hacemos, es ante la divina audiencia de Elohim mismo. Si no sentimos Su presencia en nosotros, debemos probarnos a nosotros mismos si Él es nuestro Elohim o no.