“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30:15)
Todos, un día tenemos que elegir: el camino de la vida o el camino de la muerte. La vida en si es acerca de elecciones. El camino que elijamos diariamente finalmente determina nuestro destino. Y la vida no solo está llena de elecciones, sino que es un viaje progresivo y constante, nunca para. Las Escrituras nos hablan de la vida como un camino, un viaje, y ambos conceptos implican movimiento. Es nuestro deber como seguidores del Mesías, hacer la elección correcta y escoger el camino del discipulado como nuestro viaje por la vida. No olvidemos que solo hay dos caminos, no hay un camino en el medio, y si amamos a YHVH con todo nuestro corazón y proclamamos a Yahushua como nuestro Adonai, debemos elegir el camino menos transitado. Todos los días tenemos que tomar decisiones y elegir, ya sea, la vida y la bendición del Padre, o la muerte y la destrucción. Es cierto que el camino de la muerte es más fácil y se ve más atractivo, pero su final siempre será muerte. Yahushua nos llama a escoger el camino menos transitado, aparentemente más difícil, pero no lo caminaremos solos, El estará ahí con nosotros. El camino menos transitado es el camino del DISCIPULADO.