“Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes” (Éxodo 12:6)
El cordero permanecía cuatro días en el templo para ser examinado que no tuviera defecto alguno que lo hiciera no apto para el sacrificio. Después de su entrada triunfal, Yahshua permaneció en Jerusalén enseñando en el Templo y fuera de él y durante cuatro días los fariseos y rabinos lo interrogaron y enviaron espías tratando de hallar motivo para acusarle, mas no encontraron nada. “Los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Yahshua, para entregarle a muerte; pero no hallaban... ““Yo no hallo en él ningún delito” – Marcos 14:55 y Juan 18:38. Esas eran las mismas palabras que el Sumo Sacerdote pronunciaba cuando terminaba de examinar el cordero por cuatro días y lo declaraba apto para ser sacrificado “No hallo falta en él”. Cada paso, cada palabra que Yahshua dio y pronuncio, fue cumpliendo toda la profecía hasta lo último. El fue el cordero perfecto, apto para el sacrificio que podía cumplir todos los requisitos exigidos por YHVH. El año en que Yahshua murió, el 10 de Aviv cuando se escoge el cordero, cayó exactamente en sábado. No todos los años es igual, pero para que se cumpliera la profecía de que estaría tres días y tres noches en el corazón de la tierra, era necesario que así fuera.
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