“Yo vengo a habitar en medio de ti, afirma el Señor” (Zacarías 2:10)
Cuando entramos en los vínculos de Pacto con YHVH, es muy común que empecemos a experimentar cambios. Cambios no programados porque hay muchas cosas en nuestra vida rutinaria, que no queremos cambiar, estamos cómodos con ellas, pero YHVH opina que deben cambiarse para poder llevar a cabo nuestra transformación. Al comienzo duelen y uno piensa que tal vez esta sea la última. Pero no, los cambios siguen y es como cuando están demoliendo una casa para construir otra. Tumban puertas, derriban muros, barren con todo y duele, sí que duele. Yo llegue a pensar que quería transformar en una mansión el rancho de mi corazón, pero no, su plan es hacer de él, el templo de Su habitación.